Cultura y hostelería

  • artesa
  • 13th Marzo 2015

De unos años a esta parte el debate sobre la cultura en Valladolid se viene articulando en torno a la hostelería.

Por un lado, y con gran apoyo por parte del gobierno municipal, se ha instaurado, de manera eficaz hay que reconocerlo, la “cultura del pincho”, gracias a la cual Valladolid se ha convertido en un referente “cultural” a nivel nacional gracias al buen hacer de nuestros hosteleros y a la excelencia de sus pinchos.

Por otro lado, y de manera especial en los dos últimos años, la polémica cultural predominante la viene ocupando el conflicto abierto entre hosteleros y gobierno municipal sobre licencias y permisos para poder realizar actividades culturales, y en especial conciertos musicales, en un tipo de recintos hosteleros más dedicados a la venta de cervezas que de pinchos.

Yo estoy encantando con que a nuestros hosteleros les vaya bien, son uno de nuestros principales activos económicos y parte fundamental de esa cultura y gusto por el ocio que conforma el carácter y define nuestra personalidad, pero a mi personalmente me gustaría que la palabra cultura estuviese más ligada al hecho puramente artístico ¡No! no niego que cultura sea un término muy amplio que engloba arte, tradición, artesanía, gastronomía y hasta religión pero entiendo que al frente, a la vanguardia del debate y la proyección cultural de una ciudad debe estar el arte y los artistas.

Los hosteleros tuvieron la habilidad de organizarse y plantear una estrategia de proyección que contó con el decidido apoyo del ayuntamiento, y en especial del alcalde, y que ha tenido como consecuencia convertir a Valladolid en un referente gastronómico. Los artistas tenemos la responsabilidad de organizarnos y diseñar un plan de proyección que el equipo de gobierno municipal, independientemente de su color político, tendría la obligación de apoyar con la misma decisión que apoyó el de los hosteleros.

Los bares son espacios apropiados para conciertos, la música es un buen complemento del ocio, pero entiendo que primero se deben conciliar los intereses de los ciudadanos que quieren disfrutar de su derecho al ocio con los de los que quieren hacerlo con su derecho al descanso. En todo caso, y no pretendo descubrir nada con esto, no creo que la solución para que los músicos tengan espacios donde exponer su talento deba pasar de manera principal por negocios de hostelería. Pueden y deben ser un complemento pero lo que se necesitan son otro tipo de espacios, espacios de titularidad municipal, tanto en uso como en especial en desuso, que se deben habilitar, con el apoyo del ayuntamiento, para dar salida a las necesidades de este colectivo artístico.

Carlos Tapia

Presidente de ARTESA

 

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